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Volviendo a la Biblia

¿Puede una persona estar poseída por demonios hoy en día?

No, ninguna persona en el mundo puede estar poseída hoy en día. ¿Por qué? Porque las posesiones demoníacas, son parte de una variedad de “señales” que, tanto Cristo como sus discípulos, hicieron para los judíos, y así estos reconocieran que Jesús era el Hijo de Dios, y aceptaran su evangelio.  A continuación explico brevemente, a la luz de la Biblia, esta cuestión:

La Biblia dice que, la humanidad, está dividida en tres grupos principales, a saber, judíos, gentiles y cristianos. Por ejemplo, Pablo escribió, “No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesiade Dios”(1 Corintios 10:32).

De estos tres grupos, Pablo dijo que “los judíos piden señales”(1 Corintios 1:22), ¿por qué ellos piden señales? Porque fue así como Dios envió a Moisés, para hacer un pacto con ellos el día que los sacó de la tierra de Egipto (cfr. Éxodo 4:1-9, 29-31; 34:10; Deuteronomio 4:32-34).  Entonces, ellos piden señales, porque su vida nacional comenzó con señales.  Las señales que Moisés hizo ente los judíos, confirmaron que él y su mensaje eran de Dios.

Cuando Jesús vino, vino a los judíos (Mateo 15:24), y vino a los judíos porque eso fue lo que Dios prometió por medio de Moisés (Deuteronomio 18:15, 18). Es muy importante notar que Jesús sería “como yo” (v. 15), “como tú” (v. 18); es decir, como Moisés. ¿En qué sentido? En que vendría a los judíos (v. 18) y, “como Moisés”, vería a Dios cara a cara; y haría “señales”así “como él” (Deuteronomio 34:10-12).  Por eso Jesús vino a los judíos. Venía de Dios, y así, había visto a Dios “cara a cara” (cfr. Juan 6:46; 7:29; 8:55); y vino haciendo “señales” entre y para los judíos, para mostrar a ellos que él era el profeta prometido (Hechos 3:22-23; 7:37; Hebreos 3:5-6; Juan 6:14).

Dado que “los judíos piden señales”(1 Corintios 2:22), Jesús hizo señales entre y para ellos: Varones ISRAELITAS, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios ENTRE VOSOTROScon las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo ENTRE VOSOTROS por medio de él, como vosotros mismos sabéis” (Hechos 2:22).  Gracias a estas señales, sus discípulos (judíos) creyeron en él (Juan 2:11).  En 2:23, también de los judíos, “muchos creyeron… viendo las señales”.  Nicodemo dijo que por las “señales”, los judíos sabían que Jesús venía de Dios (Juan 2:3). Y así, podemos leer muchas referencias de Jesús haciendo señales entre y para los judíos (cfr. Juan 4:48-54; 6:30; 10:25, 37-38; 11:14-15, 42, 45-47; 12:9-11, 17-18, 30; 15:24; 20:30-31).

En la llamada “comisión limitada”, Jesús envió a sus discípulos, solamente a los judíos (Mateo 10:5-6).

Como vemos, las señales, tanto de Jesús, como de sus discípulos, eran para los judíos.  Cuando Jesús mandó a sus apóstoles, en la gran comisión, les prometió “señales” con el fin de confirmar la predicación de ellos (cfr. Marcos 16:17-20).  Esto fue así, porque Jesús había anunciado a los judíos, que el reino de Dios vendría “con poder” (Marcos 9:1). Esto se cumplió el día de Pentecostés (Hechos 2:1-4). Pedro dijo, “varones judíos” (Hechos 2:14), “Varones israelitas” (v. 22), “Varones hermanos” (v. 29). La señal en Pentecostés mostró que el reino de Dios había llegado, y autenticó el mensaje de salvación como de parte de Dios (v. 33-38, 41).

¿Cómo fue que “los judíos” aceptaron que los gentiles, también pueden ser parte del reino de Dios? Por medio de la señal que sucedió en casa de Cornelio (Hechos 10:47-48). Para ir a predicar a la “sinagoga” en Éfeso, doce hombres recibieron el poder de hablar en lenguas (Hechos 19:6-8).

Las señales, entre las cuales hay la de “echar fuera demonios”, eran para los judíos, NO PARA LOS GENTILES, NI PARA LOS CRISTIANOS, pues, “los JUDÍOSpiden señales, y los GRIEGOSbuscan sabiduría; pero NOSOTROS predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura” (1 Corintios 1:22).

Así que, es imposible que alguna persona esté poseída por un demonio, o que haya sido poseída por un demonio.

Una posesión hoy en día no tiene propósito.  Las posesiones en la Biblia tuvieron el propósito de servir como señal para que Jesús y sus apóstoles mostrara que ellos y su mensaje era de Dios (Marcos 16:17-20).  La palabra de Dios ya ha sido confirmada con señales (Hebreos 2:1-4).

No hay quién haga hoy en día la “señal” de “echar fuera demonios”.  Para eso tendrían que haber “sucesión apostólica”. Pero el único apóstol que sería sucedido por otro para tomar su oficio, era Judas (cfr. Salmo 109:8; Hechos 1:20). No hay más “sucesión apostólica” para hacer tales señales.

Los apóstoles de Cristo, todos eran judíos.  Con excepción de Judas (pues él era de Keriot), el resto de los apóstoles eran de Galilea (Hechos 11:1), es decir, todos eran judíos. También Pablo (Filipenses 3:5), ¿en dónde señala la Biblia apóstoles GENTILES? Las “señales de apóstol”(2 Corintios 12:12), entre ellas la de “echar fuera demonios”, requieren “apóstoles”.

No hay en la Biblia ni un solo caso de “cristianos” siendo poseídos, o atormentados por demonios.

Cuando suceden episodios como esos, en que una persona supuestamente es poseída por un demonio, uno tiene que considerar lo que dice la Biblia al respecto.  Anteriormente expliqué a la luz de la Escritura y un amplio contexto bíblico que, es IMPOSIBLE que una persona haya sido o esté siendo poseída o atacada por un demonio.  Esto es bien claro en la Biblia.  El echar fuera demonios tuvo un propósito específico. Jesús dijo, “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, CIERTAMENTE HA LLEGADO A VOSOTROS EL REINO DE DIOS” (Mateo 12:28).  Este texto es la clave sobre el propósito de las señales, entre las cuales está el echar fuera demonios.  El echar fuera demonios era una señal de confirmación para los judíos, para “vosotros” les dijo Jesús; de que Jesús y su mensaje eran de Dios.

Una vez que esto nos queda claro, aun así están los hechos. En otras palabras, aun así están ocurriendo episodios que PARECEN relacionados con una posesión.  Bueno, consideremos los hechos a la luz de la Biblia. Sin embargo, es bien importante que ninguna experiencia esté por encima de la Biblia. Es la Biblia la que debe estar por encima de la experiencia, y cuando la experiencia no es conforme a las Escrituras, entonces esa experiencia debe ser falsa.  Una persona puede SENTIRSE y CREERSE salva, pero si no es salva como dice la Biblia que una persona es salva, entonces la experiencia de tal persona es falsa.  De la misma manera, aunque una persona esté totalmente convencida de haber estado padeciendo algo que la Biblia dice que no es posible, entonces ese padecimiento es falso, y alguna explicación debe tener.  El que desconozcamos la explicación no significa que sea legítimo. Dado que la Biblia lo expone como falso, es así como debe ser tenido por todos.  Bien, ahora consideremos los hechos.

La persona no puede confesar que Jesús ha venido en carne. Bueno, esta idea es de 1 Juan 4:2.  Consideremos el texto para ver si habla de poseídos. El texto dice, “todo espíritu” (1 Juan 4:2).  Este texto bíblico no trata con lo que no pueden hacer los “demonios”. Este texto no trata con “demonios”, sino con los “falsos profetas”, particularmente con los gnósticos.  Este movimiento sectario del primer siglo, negaba la encarnación del verbo, y por eso no confesaban que Jesús había venido en carne. Las epístolas de Juan son para exponer a tales “profetas” o “maestros” como “falsos”; como hombres que no son de Dios. Ahora bien, ¿por qué dice “todo espíritu”? La palabra “espíritu” es una “metonimia de la causa”, en la cual se pone el agente por la causa.  Consideremos algunos ejemplos:

En 2 Tesalonicenses 2:2, dice: “que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, NI POR ESPÍRITU, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca”. Pablo no está diciendo que no se dejen mover por un demonio… como si fuera” de ellos.  Sería absurdo pensar que un demonio fuese de ellos, ¿verdad? Bien, la palabra “espíritu” aquí, hace referencia a una “profecía” o “revelación”. Pablo está diciendo que si alguien trae una “profecía” o una “revelación… como si fuera nuestra”, no la crean.  La palabra “espíritu”, entonces, hace referencia a aquello que es “inspirado” o “revelado” por el “espíritu”.  Pero no hace referencia a un “demonio”.

En Apocalipsis 1:3, Juan escribió, “Yo estaba en el Espíritu”. En griego dice, “ἐγενόμην ἐν πνεύματι” (egenomen enpneumati). Desde luego, cuando Juan usa la palabra “pneumati”, no está diciendo que estaba en un “demonio”, ¿verdad? Nadie afirmaría tal cosa.  Juan está narrando la experiencia que tuvo con respecto a una “revelación” o “visión”. La palabra “espíritu” significa “visión” o “revelación”. Él estaba en medio de una “revelación” o “visión”, y luego cuenta lo sucedido en ella. Al usar Juan la palabra “espíritu” echa mano también de la metonimia de la causa.

En su primera epístola, en el capítulo 4, Juan usa la misma metonimia al decir, “todo espíritu” (v. 1), es decir, toda enseñanza o doctrina que pretenda ser inspirada. Es deber de todo cristiano probar toda enseñanza, aunque se diga que sea “revelada” por el Espíritu de Dios.  ¿Por qué? “porque muchos falsos profetas han salido por el mundo”. Como vemos, la cuestión de los “demonios” ni está en consideración aquí. El punto aquí es probar la doctrina o las supuestas revelaciones de aquellos que se dicen profetas u hombres inspirados por Dios.  Los gnósticos decían tener un conocimiento divino superior al de los mismos apóstoles.  Bueno, y dado que abundan hombres como ellos, Juan enseña a los hermanos cómo identificarlos.  ¿Cómo identificar a esos falsos profetas? Ellos no creen en la encarnación del verbo de Dios.  Esa es una de sus doctrinas fundamentales.  Así que, dice Juan, “En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo” (v. 2-3).  ¿Leyó con atención? ¿Consideró la metonimia? Todos estos profetas o maestros que decían ser inspirados por Dios, pero que, no confesaban que Jesús vino en carne, entonces no eran de Dios.  Así los hermanos podrían reconocer a verdaderos profetas o maestros de Dios, de aquellos que eran falsos profetas, falsos maestros.  Esta prueba no era para “poseídos”, sino para los que decían venir de parte de Dios, para los que pretendían ser mensajeros de Dios allí en Éfeso.

¿Lee usted en la Biblia, que Jesús, o sus apóstoles, preguntaban a los poseídos, si “Jesús había venido en carne”? En ningún caso en que Jesús o los apóstoles echaron fuera demonios, en ninguna se preguntaba a los poseídos si Jesús había venido en carne.  ¿Por qué? Porque esa cuestión no tiene nada que ver con poseídos, ni con echar fuera demonios, sino con probar a los falsos maestros, a los gnósticos que negaban la encarnación del verbo de Dios.

¿Son los “síntomas” compatibles con los que muestra un poseído en la Biblia? Bíblicamente hablando, las personas que estaban poseídas, NO COMETÍAN PECADOS, NI PRACTICABAN EL PECADO.  ¿Lee usted en la Biblia de un poseído que practicase algún pecado? Es porque los “demonios”, en la Biblia, lo que hacían era dañar físicamente a la gente. La gente quedaba muda (Mateo 9:32), ciega (Mateo 12:22), sorda (Marcos 9:25) o epiléptica (Mateo 17:15). Incluso, cuando de una persona se echaban demonios, se decía de ellos que eran sanados. Dice Mateo 12:22 que, al endemoniado, Jesús “le sanó”.  El echar fuera demonios, como el sanar enfermos, tienen el mismo propósito, son señales que mostraban a los judíos que, tanto Jesús, como sus apóstoles, eran de Dios (cfr. Hechos 2:22; Marcos 16:17, 20).  Es por eso que el echar fuera demonios y el sanar enfermos se presentan como un solo beneficio: “Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos ERAN SANADOS.  ¿Lo ve? Tanto enfermos, como atormentados por espíritus inmundos, “eran sanados”, el mismo fin, el mismo resultado, porque la enfermedad y el ser poseído por demonios, tienen el mismo efecto en las personas: la aflicción física, la pérdida de la salud. Tanto enfermos como endemoniados, necesitaban el mismo acto, la sanidad. No, no hay endemoniados pecando, sino endemoniados enfermos.

Así que, ¿puede una persona estar poseída por demonios hoy en día? Hemos visto que, dado que las señales, entre las que se cuenta el echar fuera demonios, todas eran para confirmar el mensaje y al mensajero como de parte de Dios; y dado que el evangelio de Jesús ya ha sido confirmado con tales señales, entonces definitivamente es imposible que personas hoy en día sean poseídas o atormentadas por demonios. Las supuestas posesiones que hoy en día se documentan, son fraudulentas. No son reales. Son falsas porque tienen a los poseídos cometiendo pecados, cosas que los endemoniados en la Biblia no hacían.  El tormento o padecimiento de los endemoniados en el Nuevo Testamento, era físico.  Los endemoniados que hoy en día existen, muestran actitudes y acciones producto de la imaginación de los escritores de películas de ficción, y la ficción no debe ser creída.  El que cree en tales cosas, está creyendo en fábulas (cfr. 1 Timoteo 4:7; 2 Timoteo 4:4), y el que dice estar poseído, sencillamente es un enfermo, o es un mentiroso (cfr.  Apocalipsis 21:8).

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