Rectoría de Nuestra Señora de Guadalupe
AtrásUbicada en la Avenida Carlota Armero, la Rectoría de Nuestra Señora de Guadalupe se presenta como un punto de encuentro espiritual para la comunidad de Coapa, en la alcaldía Coyoacán. Si bien cumple con sus funciones como lugar de culto, las experiencias de quienes la visitan dibujan un panorama de contrastes, donde los servicios religiosos conviven con serias críticas sobre el trato y la administración del lugar.
Servicios, Horarios y Acceso
La rectoría ofrece un espacio para la práctica religiosa y cuenta con una ventaja importante: dispone de entrada accesible para sillas de ruedas, un detalle que facilita la inclusión de todos los fieles. Los horarios de apertura de la oficina son específicos y es crucial tenerlos en cuenta para cualquier trámite o consulta:
- Lunes, martes, jueves y viernes: de 16:00 a 19:00 horas.
- Sábados: de 10:00 a 13:00 horas.
- Domingos: de 10:00 a 13:30 y de 19:30 a 20:30 horas.
- Miércoles: Cerrado.
Es fundamental señalar que estos son los horarios de oficina. Para conocer los horarios de misas, tanto las misas dominicales como las que se ofician entre semana, se recomienda encarecidamente contactar directamente a la rectoría a través de su número telefónico, 55 5607 0211, para obtener información precisa y actualizada.
La Experiencia de la Comunidad: Una Visión Dividida
Al analizar las opiniones de los feligreses, emerge una dualidad clara. Por un lado, existen interacciones positivas; una visitante reciente destacó la amabilidad de la señora que atiende en la entrada, un gesto de bienvenida que se valora enormemente. Sin embargo, esta experiencia positiva parece ser la excepción y no la regla, ya que un número considerable de comentarios apunta a problemas recurrentes y significativos.
Críticas al Trato y al Sacerdote a Cargo
Una de las quejas más consistentes se refiere al trato recibido por parte del personal y, en particular, del párroco actual. Varios asistentes, incluso personas que han acudido a esta iglesia desde su infancia, han reportado una actitud poco amable. Una feligresa que intentaba realizar un trámite para su matrimonio describió a la persona que atendió su llamada como "muy grosera", dando la impresión de que le disgustaba su trabajo. Otros comentarios describen al sacerdote como alguien que "parece que está de malas" y que es "grosero con su congregación".
Un ejemplo concreto que ha generado malestar es la supuesta rigidez del sacerdote durante la misa, llegando a señalar a personas de la tercera edad o con problemas de salud por no poder arrodillarse, sugiriendo que si no lo hacían, debían abandonar el templo. Este tipo de actitudes, según los testimonios, han creado un ambiente poco acogedor que aleja a los fieles en lugar de atraerlos.
Cuestionamientos sobre la Administración y Finanzas
Otro punto de fricción importante se centra en la gestión financiera y administrativa. Algunos visitantes perciben que la rectoría se maneja más como un negocio que como un centro espiritual. Se menciona la imposición de reglas estrictas, como la prohibición de ciertos arreglos navideños en las coronas de Adviento, y la presunta obligación de adquirir artículos religiosos exclusivamente a través de la administración de la iglesia. Además, se ha criticado la insistencia en pedir "cooperación a fuerza" durante las celebraciones.
La preocupación se agudiza con el tema de las donaciones para la remodelación del edificio. Un comentario extenso señala que, a pesar de que se solicitan donativos para este fin desde hace años, no se perciben avances reales en la obra. Esta falta de transparencia ha generado desconfianza, llevando a algunos a preferir apoyar a vendedores locales fuera del templo, pues sienten que así su ayuda es más directa y tangible.
En conjunto, estas situaciones han provocado, según algunos testimonios, una notable disminución en la asistencia a las misas y un distanciamiento, especialmente de los jóvenes, que no se sienten identificados con las formas y el ambiente que actualmente prevalecen en la rectoría.
la Rectoría de Nuestra Señora de Guadalupe es una de las iglesias en Coyoacán que, si bien sigue ofreciendo sus servicios sacramentales, enfrenta un desafío importante en cuanto a la percepción de su comunidad. Los potenciales visitantes encontrarán un lugar funcional para la fe, pero deben estar al tanto de las críticas generalizadas sobre el trato del personal y las prácticas administrativas que han afectado la experiencia de muchos de sus feligreses habituales.