Mar Saba

Mar Saba

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Atracción turística Iglesia Monasterio
9.6 (1793 reseñas)

Suspendido de forma casi inverosímil sobre las paredes del cañón del arroyo Cedrón, en pleno desierto de Judea, el Monasterio de Mar Saba es una de las construcciones más impactantes y con mayor carga histórica de Tierra Santa. No es simplemente una iglesia, sino una laura o comunidad monástica ortodoxa que ha estado habitada de forma casi ininterrumpida desde su fundación en el año 483 d.C. por San Sabas de Capadocia. Su visita representa una inmersión profunda en la vida monástica y oración de los primeros siglos del cristianismo, aunque esta experiencia no está exenta de importantes limitaciones que todo visitante debe conocer.

Una Joya Arquitectónica y Espiritual en el Desierto

Lo primero que cautiva de Mar Saba es su espectacular emplazamiento. Las cúpulas grises y las estructuras de piedra parecen brotar directamente de la roca, creando una estampa que ha fascinado a peregrinos y viajeros durante más de 1.500 años. El complejo, que en su apogeo albergó a cientos de monjes, hoy es mantenido por una veintena de ellos que continúan viviendo bajo reglas ancestrales, en muchos casos sin las comodidades modernas como la electricidad. Esta austeridad es parte integral de su identidad y atractivo.

En su interior, accesible solo para hombres, el monasterio custodia tesoros de incalculable valor espiritual. El más importante es el cuerpo incorrupto de su fundador, San Sabas, que reposa a la vista en un relicario de cristal. Las crónicas relatan que sus reliquias fueron llevadas a Venecia por los cruzados y no fueron devueltas hasta 1965. Además, el monasterio fue hogar de figuras teológicas de gran relevancia como San Juan Damasceno. Los monjes, descritos por algunos visitantes como amables, en ocasiones ofrecen un recorrido por las áreas permitidas, explicando la rica historia de la iglesia y sus tradiciones, a menudo en inglés.

Lo Positivo de la Experiencia

  • Entorno único: El paisaje desértico y la arquitectura integrada en el acantilado son impresionantes y ofrecen oportunidades fotográficas excepcionales (desde el exterior).
  • Profundidad histórica: Es uno de los monasterios habitados más antiguos del mundo, un verdadero museo viviente del cristianismo ortodoxo.
  • Significado espiritual: Para los creyentes, la posibilidad de venerar las reliquias de San Sabas y experimentar la atmósfera de oración continua es una experiencia de gran intensidad.
  • Hospitalidad monástica: Visitantes masculinos han relatado la amabilidad de los monjes, quienes a veces ofrecen café o refrescos, compartiendo un momento de calma en medio de la austeridad del desierto.

Consideraciones Cruciales: Las estrictas Normas de Acceso

A pesar de su belleza y valor, Mar Saba no es un destino turístico convencional y su visita está condicionada por reglas muy estrictas que pueden ser un factor decisivo para muchos. El aspecto más controvertido y que debe ser destacado es la prohibición de entrada a las mujeres al complejo principal del monasterio. Esta norma, conocida como avaton, es una tradición ancestral en muchos monasterios ortodoxos masculinos para evitar distracciones y mantener el rigor ascético de los monjes.

Las mujeres no pueden traspasar la entrada principal. Para ellas, la visita se limita a la llamada "Torre de las Mujeres", una edificación cercana desde donde se pueden obtener vistas panorámicas del monasterio. Aunque la perspectiva es magnífica, la experiencia es radicalmente diferente a la de los hombres, quienes sí pueden acceder a patios y capillas interiores. Es fundamental que los grupos mixtos y las viajeras sean conscientes de esta limitación para evitar decepciones.

Lo Malo y Otros Inconvenientes

  • Prohibición de entrada a mujeres: Es la principal desventaja. Impide a la mitad de los potenciales visitantes conocer el interior de este lugar histórico.
  • Accesibilidad limitada: El monasterio se encuentra en una ubicación remota y el acceso puede ser complicado. Además, no cuenta con entrada accesible para sillas de ruedas y sus numerosos escalones y pasajes estrechos lo hacen impracticable para personas con movilidad reducida.
  • Acceso interno restringido: Incluso para los hombres, no todo el monasterio es visitable. Al ser una comunidad activa, muchas áreas son de clausura estricta para preservar la vida de oración y trabajo de los monjes.
  • Falta de horarios fijos: No se pueden consultar iglesias y horarios de misas como en una parroquia urbana. Las liturgias siguen el rito monástico y no están abiertas al público general. El acceso para hombres suele ser posible durante el día (excepto miércoles y viernes), pero depende de la disponibilidad de los monjes en la puerta.

Planificando la Visita

Visitar Mar Saba requiere una planificación cuidadosa. Se encuentra a unos 20 kilómetros al este de Belén y el trayecto atraviesa el desierto. Es recomendable ir en un vehículo adecuado y estar preparado para un entorno sin servicios turísticos como tiendas o baños públicos. La vestimenta debe ser modesta, cubriendo hombros y rodillas, tanto para hombres como para las mujeres que visitan la torre exterior. Aunque un visitante mencionó la necesidad de un permiso especial en el pasado, actualmente el acceso se gestiona en la misma puerta, pero siempre sujeto a las normas del monasterio. La fiesta de San Sabas, el 5 de diciembre, es una fecha importante, pero el acceso puede ser aún más restringido.

En definitiva, Mar Saba es uno de los santuarios y lugares de peregrinación más auténticos y sobrecogedores de la región. No es una atracción para masas, sino un viaje a otro tiempo. Su valor reside precisamente en su aislamiento y en la preservación de un modo de vida milenario. Sin embargo, su estricta política de acceso, especialmente la exclusión de las mujeres, es un factor determinante que lo convierte en una experiencia profunda para unos pocos y en una contemplación a distancia para muchos otros.

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