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Parroquia del sacromonte

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Santo Entierro, 56765 Amecameca de Juárez, Méx., México
Iglesia Iglesia católica

El Santuario del Sacromonte en Amecameca de Juárez es uno de los recintos religiosos con mayor peso histórico y devocional en la región de los volcanes. Sin embargo, antes de planificar una visita, es fundamental conocer su situación actual. La información disponible indica que el templo principal se encuentra cerrado al público de forma indefinida, una realidad que contrasta con su vibrante pasado como epicentro de la fe local. Esta clausura no se debe a un abandono, sino a las graves afectaciones estructurales sufridas durante el sismo del 19 de septiembre de 2017, un evento que marcó un antes y un después para este icónico lugar.

Un Legado Histórico y Espiritual

La importancia del Sacromonte trasciende su arquitectura. El sitio sobre el que se asienta, el cerro Amaqueme, era ya un lugar de veneración en la época prehispánica. Con la llegada de los evangelizadores franciscanos, el lugar fue resignificado. La tradición cuenta que Fray Martín de Valencia, uno de los Doce Apóstoles de México, eligió una de las cuevas del cerro para vivir como ermitaño, meditar y orar. Sus restos descansan en este mismo lugar, convirtiéndolo en un sitio de profundo significado histórico para el catolicismo en México.

El santuario se construyó para albergar una imagen de un Cristo yacente, conocido como el Señor del Sacromonte. La leyenda sobre su llegada es un pilar de la devoción local. Se narra que una mula que cargaba un cajón se desvió de su camino y subió hasta la cima del cerro, donde se negó a continuar. Al abrir la caja, los pobladores descubrieron la escultura de Cristo, hecha de pasta de caña de maíz, una técnica ligera y resistente muy utilizada en el siglo XVI. Este hecho fue interpretado como un milagro y una señal divina de que la imagen deseaba permanecer en esa colina sagrada, dando origen a uno de los cultos más arraigados de la zona.

La Experiencia Devocional y Turística Antes del Cierre

Durante siglos, el Santuario del Sacromonte fue un punto de peregrinación ineludible. Miles de fieles acudían anualmente, especialmente durante la Cuaresma y la Semana Santa, para pedir favores, pagar mandas y participar en las celebraciones. La búsqueda de iglesias y horarios de misas en Amecameca a menudo conducía directamente a este santuario, cuyo calendario litúrgico era robusto y concurrido. El ascenso por el cerro, aunque exigente para algunos, era parte del acto de fe, una penitencia que culminaba con la llegada al templo y las impresionantes vistas de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl.

El interior del templo, aunque modesto en comparación con otras grandes catedrales, ofrecía una atmósfera de recogimiento y paz. La cueva de Fray Martín de Valencia, integrada al complejo, era un punto de especial interés, un espacio que conectaba al visitante directamente con los orígenes de la evangelización en la Nueva España. El conjunto, rodeado de vegetación y senderos, no solo era un destino religioso, sino también un lugar para disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad.

La Realidad Actual: Un Templo en Espera

El principal aspecto negativo para cualquier persona que desee visitar el Santuario del Sacromonte hoy en día es su cierre. El terremoto de 2017 causó daños severos en la bóveda, los muros y la estructura general del templo principal, obligando a su clausura inmediata por motivos de seguridad. Desde entonces, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha estado a cargo de un complejo y lento proceso de restauración. Esto significa que no es posible acceder al interior de la iglesia, y por lo tanto, no se celebran servicios religiosos dentro de ella.

Para la comunidad local y los peregrinos, esta situación ha sido un golpe duro. Las festividades y la veneración al Señor del Sacromonte no han cesado, pero se han adaptado. La imagen ha sido resguardada y en ocasiones se ha exhibido en espacios alternos o capillas provisionales para que los fieles puedan continuar con sus prácticas devocionales. Quienes busquen horarios de misas en Amecameca deben dirigirse a otras iglesias en Amecameca, como la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, ubicada en el centro del municipio, que ha absorbido gran parte de la actividad litúrgica.

¿Qué Puede Esperar un Visitante?

Aunque el templo principal está cerrado, el área del Sacromonte no siempre está completamente inaccesible. Es posible que se pueda subir al cerro y caminar por los alrededores, disfrutando de las vistas panorámicas que siguen siendo un gran atractivo. Sin embargo, el acceso puede ser variable y estar restringido dependiendo del avance de las obras de restauración. No se debe esperar encontrar una iglesia en pleno funcionamiento.

  • Lo Positivo:
    • El lugar conserva su enorme carga histórica y espiritual, que se puede sentir en el ambiente.
    • Ofrece algunas de las mejores vistas de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl.
    • La historia y la leyenda del Señor del Sacromonte siguen siendo un poderoso atractivo cultural.
  • Lo Negativo:
    • El templo principal está cerrado al público, por lo que no se puede apreciar su interior ni la cueva de Fray Martín de Valencia.
    • No hay horarios de misas regulares en el santuario; las actividades litúrgicas son limitadas y se realizan en espacios alternos.
    • La experiencia de la visita se ve mermada por la presencia de andamios y las restricciones de acceso debido a la restauración.
    • La falta de una fecha clara para la reapertura genera incertidumbre para quienes planean una peregrinación.

una visita al Sacromonte de Amecameca es, en su estado actual, un encuentro con la historia y la resiliencia. No es el destino para quien busca participar en una ceremonia religiosa dentro de un templo histórico en funcionamiento, pero sí para quien valora el significado cultural, la leyenda y la belleza natural del entorno. Es un testimonio de la devoción que se mantiene viva a pesar de los desastres naturales y un recordatorio de la fragilidad del patrimonio edificado. Se recomienda verificar el estado de acceso al público antes de realizar el viaje, ya que la situación puede cambiar conforme avanzan los trabajos de reconstrucción.

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