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La mujer que tocó el manto de Jesús.

Una mujer inmunda, no solo ante los hombres, sino también ante su religión. ¿Qué le queda? No hay otro camino sino confiar plenamente en Jesús, el Hijo de Dios. Basta con tocar el borde de su manto para ser liberada de aquella terrible enfermedad que la ha tenido atada por tantos años, y que ha impedido llevar una vida normal. El pecado, no solo provoca daños terribles en la sociedad, sino también en nuestra relación con Dios. Mientras el pecado esté en nuestras vidas, nunca podremos desarrollar todo nuestro potencial como individuos, ni mucho menos como cristianos. ¿Hay algo que debemos hacer? ¿Basta con solo quedarse sentados, esperando un milagro? La mujer de nuestra historia, nos enseña que hay algo más qué hacer, para gozar de las ricas bendiciones de nuestro Dios.

COMMENTS

  • Miguel 22-08-2020

    Buen día hermano, saludos y bendiciones de nuestro Padre Eterno, ¿Cómo puedo descargar las predicaciones?

    • Lorenzo Luévano 23-08-2020

      Usted me indica cuál desea, y con gusto le mando el link. Por el momento, estamos trabajando para configurar una descarga directa. Gracias por su paciencia.

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